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Relecturas. El Cordobazo

· 48 min de lectura

Por Lucila Pagliai El 29 de Mayo de 2019 se cumplen 50 años del Cordobazo. Como celebración y homenaje a esa gesta popular y a sus protagonistas, Grandes alamedas propone en estas “Relecturas” tres documentos clave contemporáneos a los hechos, y dos relatos posteriores con reflexiones de protagonistas de formación y actuación diversa: […]

 

Por Lucila Pagliai

 

El 29 de Mayo de 2019 se cumplen 50 años del Cordobazo.  Como celebración y homenaje a esa gesta popular y a sus protagonistas, Grandes alamedas propone en estas “Relecturas” tres documentos clave contemporáneos a los hechos, y dos relatos posteriores con reflexiones de protagonistas de formación y actuación diversa:

 

  • “Volante para pensar” (antecedente de las luchas estudiantiles firmado por los Centros de estudiantes de Medicina y de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba en agosto de 1968 );
  • La huelga general en Córdoba del 16 de mayo de 1969 (artículo publicado el 23 de mayo en la revista Electrum del sindicato de Luz y Fuerza);
  • Cordobazo (artículo escrito por Rodolfo Walsh en la Revista de la CGT de los Argentinos en mayo de 1969);
  • Carta de Agustín Tosco sobre el Cordobazo (descripción crítica pormenorizada de los antecedentes, los actores y el desarrollo del Cordobazo en el marco de la situación general, fechada junio de 1970);
  • Épica y reverso de un proceso (entrevista a Lucio Garzón Maceda, abogado histórico de los gremios que organizaron el Cordobazo y partícipe de ese acontecimiento, realizada en 2009 a pedido de la Unión Obrera Gráfica de Córdoba para la formación de sus trabajadores en el 40° aniversario).

 

Como lo muestran los documentos que proponemos releer aquí, en la jornada decisiva del 29 de mayo de 1969 culmina un proceso de varios años de lucha sindical combativa y protestas estudiantiles que fue ampliando sus alcances a distintos sectores de la sociedad civil hasta desembocar en la “Batalla de Córdoba” –son palabras de Agustín Tosco-, la gran rebelión popular que logra jaquear a la dictadura militar.

Son los años de la llamada “Revolución Argentina” (1966 – 1973), presidida entonces por su jefe y promotor, el general Juan Carlos Onganía. El país estaba sometido a un régimen de rapiña, entrega y exclusión, con persecuciones, cárcel y tortura, clausura de la actividad política legal, y quita creciente de derechos adquiridos en todos los órdenes. Dentro de la precariedad en que se hallaban las fuerzas populares, Perón desde el exilio conducía la Resistencia peronista; paralelamente, agrupaciones de izquierda, integrantes de la Iglesia católica ligados a los curas del Tercer Mundo y otros estamentos sectoriales emprendían en el territorio luchas contra la dictadura en diversos frentes y modalidades.

En ese abanico de acciones combativas de alcance local y nacional, el “Cordobazo” se recortó como un hecho singular, pujante y exitoso, ideado y conducido por los trabajadores nucleados en la CGT Regional Córdoba, en sindicatos independientes y en la CGT de los Argentinos, que se enfrentaban con la CGT Nacional propiciadora de posturas acuerdistas/ participacionistas. Referenciados en distintas tendencias y espacios políticos peronistas, marxistas y católicos tecermundistas, los dirigentes cordobeses combativos decidieron unir esfuerzos para desafiar con acciones contundentes el poder del enemigo común, dejando de lado diferencias entonces secundarias. Desde el inicio, Elpidio Torres de SMATA, Atilio López de UTA y Agustín Tosco de Luz y Fuerza  (la llamada “mesa de tres patas” que condujo la patriada) contaron con el acompañamiento y sostén de sus bases y de otros sindicatos, a los que se fueron sumando con sus luchas la Federación de estudiantes universitarios, grupos de católicos progresistas y el conjunto del pueblo de Córdoba en toda su heterogeneidad.

Además de su valor histórico, son textos cuya lectura remite a un momento en que la conciencia de clase de los trabajadores los llevaba a asumirse como vanguardia y motor de reivindicaciones y conquistas económicas, sociales, culturales y políticas, obtenidas a través de luchas revolucionarias que lograban el apoyo de una sociedad también movilizada en busca y ampliación de sus derechos. Son textos que marcan, por contraste, la posición actual de los trabajadores como sujeto social desprovisto de ese poder y del acompañamiento de una sociedad comprometida, iluminando las complejidades de un presente en donde la recuperación de intangibles como la solidaridad y la mística ha adquirido un valor estratégico central para cualquier proyecto transformador.

Siguen aquí los textos seleccionados, por orden cronológico.

 

 


 

 

VOLANTE PARA PENSAR 

Córdoba, 8 de agosto 1968.

 

Firmado por MUR de Medicina y Movimiento de Reorganización del Centro de Estudiantes de Derecho (adheridos a los respectivos centros estudiantiles de la Federación Universitaria de Córdoba – FUC) (*)

 

Otra vez más como el 66 –con Pampillón–, la agresión a mansalva de la policía cobra una nueva víctima: el compañero Aravena gravemente herido, es otro trofeo que la dictadura ostenta en su política represiva universitaria. Política que no solo usa el garrote, sino que se manifiesta principalmente en lo ideológico en forma de la Ley y el Estatuto Universitario, antagónico a las necesidades científicas técnicas del país.

Todas las concepciones regresivas y oscurantistas se tratan de imponer en la cultura. La reacción, las clases dominantes que encuentran su expresión en la dictadura LUCHAN CONTRA LA CIENCIA, porque ella, en este momento histórico, les es adversa. El adelanto científico-técnico en los diversos campos muestra el avance de las ciencias naturales y el atraso del sistema social en el cual se asienta la cultura.

Para “organizar” la universidad la dictadura recurre a todas las formas irracionales: el DEPARTAMENTALISMO, en lo organizativo, es un arma para aislar al estudiante de una educación integral y humanista.

El IRRACIONALISMO deforma la ciencia misma: las concepciones más regresivas son impuestas por los profesores clericales y tomistas, o por “técnicos puros” (tecnócratas).

El LIMITACIONISMO, forma irracional que pretende reducir el número de profesionales y científicos, tiende –por expresión ideológica de la dictadura– a crear una “elite técnica”, esterilizada políticamente, para usarla en su política general; que no es otra que el control del país por monopolios y el imperialismo.

Pero lo irracional también toma otra forma que, en la actitud ideológica de la dictadura, es su arma directa: la represión. Y esta se dirige a la eliminación “de los que molestan” con sus ideas y su acción. Se trata entonces de la delación organizada o la eliminación física directa.

La lucha popular contra la dictadura tiene dos frentes, íntimamente ligados entre sí:

  • Se lucha en lo económico-social (la base material de la sociedad);
  • Y también en lo CIENTIFICO-TÉCNICO (su superestructura cultural).

Cambiar la cultura, ubicándola en un sentido histórico progresista es algo que ayuda por arriba al cambio gestado por las luchas populares en lo económico-social.

Por eso, dejar los problemas pedagógicos, culturales y científicos de la universidad en manos de la dictadura dando sólo importancia a la lucha popular por la económico-social es favorecer –desde distintas actitudes políticas– a la creación constante de nuevos profesionales y técnicos políticamente esterilizados para ser utilizados por el sistema que combatimos.

Abandonar la lucha en la universidad y por lo ESPECÍFICAMENTE UNIVERSITARIO es favorecer a la dictadura.

En la lucha de dos frentes, pueden cometerse dos errores:

El primero: consiste en pensar que el cambio social y económico puede ser promovido solamente desde el cambio en la universidad; en especial por la acción de la Educación.

El segundo: consiste en pensar que la lucha en lo universitario, ESPECÍFICAMENTE CULTURAL, no tiene importancia para lograr el cambio social-económico.

 

La SALIDA LÓGICA, POLÍTICAMENTE ADECUADA ES NO CAER EN ESTOS POLOS DE ERROR.

NUESTRA LUCHA POR LA LIBERACIÓN EN LA CULTURA CONVERGE Y AYUDA A LA LUCHA POPULAR POR EL CAMBIO FUNDAMENTAL ECONÓMICO SOCIAL.

 

Es decir que nuestra trinchera en la lucha contra la dictadura y el imperialismo es la universidad; en defensa del contenido democrático y progresista de la ciencia, la técnica, la cultura. Banderas éstas demasiado valiosas en el proceso de cambio (antes, durante y después de los mismos) para abandonarlas a la derecha retrógrada y oscurantista (aún con el disfraz democrático) en nombre de un revolucionarismo que se agota en el slogan e iracundia, mientras la reacción avanza en sus objetivos de poner la enseñanza a su servicio.

Se dice por ahí que sólo podremos tener la universidad que queremos cuando logremos cambiar de gobierno y las estructuras. Es así como algunos grupos expresan como objetivos consignas “políticas” (algunas de ellas, en general, justas), dejando sin expresar en absoluto

 

QUÉ UNIVERSIDAD QUIEREN.

ESTO LOS LLEVA A ACEPTAR DIARIAMENTE LA UNIVERSIDAD Y EL CONTENIDO DE LAS ENSEÑANZAS QUE LAS AUTORIDADES LES IMPONEN.

 

Así se forman “revolucionarios” que en su vida cotidiana y en el ejercicio de su profesión son tan o más retrógrados que el mismo rector.

Aunque aprendieron los slogans, nunca supieron en profundidad qué querían y por qué luchaban, concluyendo muchos de ellos en su frustración y su derrota porque estas ideas no fueron más que pasiones juveniles, entusiasmo que se fue desgastando en las duras aristas de la lucha cotidiana. De ahí que en definitiva, terminan despreciando esas ideas que nunca profundizaron ni tomaron forma en la realidad. El progreso del país necesita que esto no ocurra, necesita que el estudiante se plantee –y plantee con claridad– qué y cómo quiere estudiar; que lo diga y viva todos los días en la clase y en todos lados; en definitiva, que conozca el PROGRAMA REFORMISTA, PERO QUE TAMBIÉN LO APLIQUE, porque este conjunto de ideas, maduradas en cincuenta años de estudio y lucha por miles de hombres, es verdaderamente revolucionario en la universidad; PORQUE ELLAS REPRESENTAN EN EL PLANO CULTURAL, LA NECESIDAD DE CAMBIO REAL Y POSIBLE EN CADA UNA DE LAS FASES DE LA REALIDAD SOCIAL Y ECONÓMICA DE NUESTRO PUEBLO, EN ESTE MOMENTO HISTÓRICO, y así con esas fuerzas de miles de hombres, ahora sí conscientes, apoyen con sus luchas las del pueblo trabajador.

 

MUR de Medicina

Movimiento de Reorganización del Centro de Estudiantes de Derecho (Adheridos a los respectivos centros estudiantiles de la Federación Universitaria de Córdoba – FUC)

Córdoba, 8 de agosto, 1968.

 

 (*) En Cena, Juan Carlos (comp.), El cordobazo: una rebelión popular, Buenos Aires, La Rosa Blindada, 2000.

 

 


 

 

LA HUELGA GENERAL DEL 16 DE MAYO DE 1969

Córdoba, 23 de mayo de 1969.

Luz y Fuerza – Córdoba, “Las rebeliones de mayo”, Electrum. (*)

 

Los hechos que se están sucediendo hablan de una intensa movilización en la que confluyen los más diversos sectores del pueblo para repudiar la política del gobierno. Las circunstancias de esta coincidencia en “tiempo y lugar” que aflora con inusitada fuerza en las ciudades más importantes del país, especialmente en Córdoba, no son fruto de la casualidad […]

 

LOS CAUCES DE LA REBELDÍA

Algunos se preguntarán ¿qué pasa? ¿Por qué de repente todo el mundo se lanza a la calle y enfrenta abiertamente a la represión? ¿Cómo de un día para otro se “arman” grandes manifestaciones encabezadas por trabajadores, sacerdotes, estudiantes, y hasta monjas, son reprimidas duramente y, sin embargo, se mantienen firmes gritando su repulsa al régimen? ¿De dónde surgió esta tremenda Huelga General del viernes 16 que paralizó totalmente a Córdoba como que hace años no se daba? Estas preguntas son válidas y reales, porque si bien han dejado de formularse verbalmente, todos nos las hemos hecho en nuestro fuero íntimo. Lo cual es lógico, porque súbitamente nos hemos encontrado aquí donde aparentemente “no pasaba nada”, con un panorama totalmente distinto, con una realidad humana pujante y enfervorizada, cuyos brotes se advierten por todos lados. Y no son, precisamente, de escarlatina.

 

LA RESISTENCIA HA MADURADO

Además del Paro General, hay otros hechos significativos cuya explicación se impone para comprender lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Uno de ellos es la asamblea de los mecánicos el miércoles 14 con la asistencia de 5000 trabajadores que por absoluta unanimidad resolvieron realizar un paro de 48 horas. Previamente, para asistir a la asamblea, habían hecho abandono masivo de las plantas, lo cual indica el alto grado de decisión que esos compañeros traían a la reunión sindical. La policía había prohibido el acto y -como siempre- desde temprano las radios propalaban el parte policial. Pero la asamblea se hizo.

Todos sabemos lo que pasó entonces y cómo se conmocionó la ciudad: mientras estaban reunidos, se escuchaban los ruidos provenientes de la calle, ocasionados por las corridas y disparos de gases contra los afiliados que no habían logrado ingresar. Ello provocó la irreprimible indignación de los trabajadores, acentuada por las granadas lacrimógenas arrojadas criminalmente contra el interior del local.

Rápidamente entonces, se puso término a la asamblea y los 5000 obreros salieron a la calle enfrentando valientemente una represión indiscriminada que arrojó como saldo un trabajador herido por una bala policial calibre 45.

Aunque parece temeraria esa espontánea y resulta actitud, no constituye un hecho aislado. Hace tiempo, especialmente a través de la CGT de los Argentinos, la defensa de los derechos conculcados por el régimen ha asumido un carácter frontal que excluye toda posibilidad de apaciguamiento mientras no se reivindique en plena soberanía popular, y los derechos y garantías constitucionales no sean restituidas a la ciudadanía.

También los compañeros de Transporte urbano (UTA) y los metalúrgicos (UOM) lanzaron sendos paros por 48 horas que se empalmaron con la huelga general del día viernes 16. Ambas organizaciones, además, habían efectivizado medidas de fuerza poco tiempo antes. De manera que poco a poco todas las especulaciones de un estado de atonía quedaron rotas. El esquema de los participacionistas y demás traidores del Movimiento Obrero, que están embarcados en un mismo bote con los usurpadores del poder, comenzó rápidamente a hacer agua cuando los acontecimientos empezaron a precipitarse en una cadena interminable.

 

LAS CONSECUENCIAS SON MUCHAS, LA CAUSA UNA SOLA

Es menester todavía ir un poco más lejos. No demasiado, porque todo está ocurriendo con una dinámica arrolladora. Además, tres semanas atrás, tenía lugar otro síntoma clave: las “marchas del hambre” de los pobladores de Tucumán y el norte de Santa Fe. Los protagonistas no fueron esta vez los estudiantes ni exclusivamente los trabajadores, sino todos los habitantes, incluyendo mujeres, niños, jóvenes y ancianos, como así también, los curas párrocos de esos pueblos, abandonados a su suerte por la “revolución” del general Onganía. (¿Dirán Borda y Caballero que también allí todo fue obra de un grupito de “extremistas”?).

De tal manera, a la movilización en las zonas fabriles y ciudades se suma la reacción en lugares apartados y virtualmente desconectados del acontecer de los grandes centros. Todas la expresiones de descontento y agitación, las protestas y manifestaciones, el hacer frente abiertamente a la ira violenta del régimen, obedecen a un idéntico origen de injusticias de todo orden, acumuladas a lo largo de estos tres años de despotismo que han colmado en exceso la capacidad de tolerancia del pueblo.

 

LA ASAMBLEA GENERAL DE LUZ Y FUERZA

Convocada por el Consejo Directivo, se realizó el miércoles 14 la importante Asamblea General Extraordinaria de nuestro Sindicato a efectos de resolver como punto fundamental el mandato de los delegados para el Plenario de gremios de la CGT de los Argentinos-Regional Córdoba, citado para esa misma noche.

En primer término, el compañero Tosco expuso con amplitud el informe sobre el Movimiento Obrero. Profundizó en los aspectos que hacen a todo este proceso que viven no solamente los trabajadores sino el pueblo de todo el país y ratificó el concepto de la lucha y la premisa de proseguir y acrecentar toda acción a favor de las reivindicaciones populares, especialmente en estos momentos en los que se demuestra a la luz de los hechos que la fuerza del Movimiento Obrero, apoyada por los sectores progresistas y nacionales, constituye una potencia irrefrenable para alcanzar los legítimos objetivos que le son comunes a todos los argentinos que aspiran al progreso y a la liberación de un país.

Seguidamente, hicieron uso de la palabra otros compañeros para mocionar ante el plenario de la CGT en favor de la de la realización de un paro general por 24 horas el día viernes 16 de mayo. La moción fue aprobada unánimemente por los numerosos afiliados que habían colmado el salón de actos del tercer piso de la sede central.

 

EL PARO GENERAL

Así, llegamos al Plenario de gremios de la C.G.T. de los Argentinos que se pronunció también por unanimidad, por la huelga de 24 horas del día viernes 16. Nuestro compañero Agustín Tosco, que llevaba el mandato de la asamblea de Luz y Fuerza, hizo la moción concreta y fundada del Paro y, a continuación, numerosos representantes de los restantes gremios se expidieron ratificando plenamente idéntica decisión emanada de sus respectivas bases. Es significativo rescatar este hecho que evidencia que, a lo largo de todo el día jueves 14, la gran mayoría de las organizaciones sindicales habían realizado asambleas para deliberar sobre la medida de fuerza apegándose sin excepciones a la misma. Ello patentiza el grado de movilización de la clase trabajadora cordobesa y el esclarecimiento de las bases gremiales sobre el rol que les corresponde en estos difíciles momentos para enfrentar a la dictadura.

El viernes 16 de mayo, en consecuencia, fue un día de inmovilidad total a partir de las primeras horas. No circularon los transportes, los comercios no abrieron sus puertas y en la mayoría de los establecimientos escolares no se dictaron clases. Salvo los servicios imprescindibles, el ritmo de actividad fue nulo y en el sector obrero, particularmente, la polarización alcanzó el 100 por ciento. Una pauta del éxito rotundo del Paro General la proporcionan los propios índices oficiales del Departamento Provincial del Trabajo que denuncian ausentismo del 94,11 por ciento. Tampoco circularon los diarios y a la hora vespertina la ciudad ofrecía un aspecto de absoluta desolación, acentuada por la ausencia del encendido de los letreros luminosos.

Las motivaciones concretas e inmediatas del paro comprendieron los siguientes puntos que representan otros tantos problemas provocados por la política reaccionaria del régimen: anulación del Sábado Inglés; repudio al Consejo Asesor; quitas zonales al gremio metalúrgico; carestía de la vida. Racionalización; congelamiento salarial; intervención a gremios; conflictos de UTA y petroleros privados; modificación arbitraria de leyes obreras; desocupación; régimen de educación; régimen impositivo; aumento del transporte y la nafta; régimen previsional; departamento de trabajo.

En lo que respecta a nuestro gremio, el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba acató en un cien por ciento el paro cumpliendo una vez más con su digna trayectoria de lucha. La postura combativa de los compañeros, no declina en ninguno de los momentos en que, como hoy, se pisotean y humillan tantos derechos de los trabajadores y del pueblo.

La jornada del viernes 16, en definitiva, como ya lo han reflejado con amplitud todos los diarios del país en sus titulares y comentarios, significó el reinicio de las acciones masivas de solidaridad en la lucha, una chispa que gradualmente se expande por toda la Nación y que en estos precisos instantes motiva y seguirá motivando cada vez en mayor medida el alzamiento de todos los trabajadores, de todos los estudiantes, de todos los sectores del país, para enfrentar unidos la resistencia contra el nefasto régimen que estamos soportando.

(*) En versión digitalizada de la Revista Electrum, Luz y Fuerza – Córdoba: http://www.electrumluzyfuerza.com.ar/?p=4129 (consultado 15 abril 2019).

   


 

 

CORDOBAZO

Mayo de 1969.

Rodolfo Walsh, Periódico de la CGT de los Argentinos, nº 66. (*)

 

Trabajadores metalúrgicos, del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 16 de mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencias de empresas. Los obreros mecánicos realizaban una asamblea y son reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de mayo. Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sinnúmero de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y los centros vecinales se suman.

Se paraliza totalmente la ciudad el 16 de mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El gobierno reprime. En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral. Se dispone el cierre de la Universidad. Todas las organizaciones estudiantiles protestan. Se preparan actos y manifestaciones. Se trabaja en común acuerdo con la CGT.

El día 18 es asesinado en Rosario, el estudiante Adolfo Ramón Bello. Se realiza con estudiantes, obreros y sacerdotes tercermundistas una marcha de silencio en homenaje a los caídos. El 23 de mayo es ocupado el Barrio Clínicas por los estudiantes y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil.

El 26 de mayo el movimiento obrero de Córdoba resuelve un paro general de las actividades de 37 horas a partir de las 11 horas, para el 29 de mayo, con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta.

Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de la CGT. Los estudiantes organizan y los obreros también. Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad los días previos.

El 29 de mayo amanece tenso. Los trabajadores de luz y fuerza son atacados con bombas de gases a la altura de Rioja y Gral. Paz. Una vez más la represión está en marcha. Las columnas de los trabajadores de las fábricas automotrices llegan a la ciudad y son atacados. El comercio cierra sus puertas y la gente inunda las calles. Corre la noticia de la muerte de Máximo Mena, obrero mecánico. Se produce un estallido popular, la rebeldía contra tanta injusticia, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles que luchan enardecidas. El apoyo total de la población. Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas.

El saldo de la batalla de Córdoba, “El Cordobazo”, es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página histórica argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.

En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.

Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo…

 

(* ) En http://www.cgtargentinos.org/documentos6.htm (consultado 6 de mayo 2019).

 

 


 

CARTA SOBRE EL CORDOBAZO 

Agustín Tosco, Junio de 1970 (*)

 

Se me ha pedido que escriba un artículo sobre el Cordobazo. Creo que lo que hay que escribir sobre este hecho de real trascendencia histórica, especialmente para Argentina y América Latina, es un libro. Porque son muchas, variadas y complejas, distantes e inmediatas, las causas que produjeron la circunstancia sociológica-política del Cordobazo.

Durante los meses de prisión en Rawson llené cinco cuadernos sobre el particular. La transcripción de cuatro hojas en un reportaje de la revista Inédito motivó, según difusión pública, que la misma fuera clausurada. Aun así, con el tiempo, ese trabajo ha de aparecer sin la pretensión de ser una visión totalmente objetiva, pero sí al menos una interpretación personal sobre la base de la militancia sindical y de las propias posiciones adoptadas por nuestro gremio el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, la Regional Córdoba de la CGT, el conjunto de gremios encabezados por SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines de la Industria Automotriz) y el permanente contacto con las agrupaciones estudiantiles, tanto de la Universidad Nacional como de la Universidad Católica. Asimismo con los Sacerdotes del Tercer Mundo y distintas personas de los grupos profesionales y políticos.

Con esta previa aclaración y en el entendimiento de contribuir en modesto alcance a la reafirmación de las reivindicaciones populares, redacto estas líneas ligadas a este acontecimiento fundamental de las clases populares sucedido el 29 y 30 de mayo de 1969.

 

¿POR QUÉ SE HA PRODUCIDO EL CORDOBAZO?

Esta es una pregunta que no por repetida, deja de plantearse y de promover la investigación, la imaginación y particularmente el interés de todos los argentinos, desde el más humilde trabajador, hasta el sociólogo desentrañador de los fenómenos sociales, o de los políticos desde conservadores hasta revolucionarios.

En el penal de Rawson nos visitaron a los trece condenados que procedíamos de Córdoba una Comisión de Solidaridad, compuesta por Compañeros de distintos gremios de esa ciudad, de Trelew y de otras localidades de la Provincia de Chubut. Nos preguntaron qué necesitábamos para nuestra salud, desde alimentos hasta indumentaria.

Respondimos que necesitábamos solidaridad militante. Pronunciamientos. Lucha contra la Dictadura. Les hablamos de nuestros trabajadores, de sus aspiraciones, de sus desvelos, de sus sacrificios. Les dijimos que las fogatas que alumbraban las calles de Córdoba surgían desde el centro de la tierra impulsadas y encendidas por nuestra juventud estudiosa y trabajadora y que jamás se apagarían porque se nutren de la vida y de los ideales de un pueblo rebelado contra la opresión que se ejercía sobre él y estaba dispuesto a romperla, pasara el tiempo que pasara. Dijimos la verdad, la verdad de todo lo que queríamos.

Los trece condenados de Rawson éramos de extracción, situación y condición heterogénea. Pero todos coincidíamos. No exagero al manifestar que varios de los miembros de la Comisión de Solidaridad, y ellos están para testimoniarlo, sintieron correr lágrimas sobre sus mejillas. Al fin y en esta tensa conversación, plantearon la pregunta: ¿Por qué se ha producido el Cordobazo?

Respondimos, con lo que creo es la esencia de la respuesta a tanto interrogante y a tantas elucubraciones que andan dando vuelta como conclusiones: el Cordobazo es la expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo, en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su frustración de todos los días.

¿Y por qué Córdoba precisamente? Porque Córdoba no fue engañada por la denominada Revolución Argentina. Córdoba no vivió la “expectativa esperanzada” de otras ciudades. Córdoba jamás creyó en los planes de modernización y de transformación que prometieron Onganía, Martínez Paz, Salimei y Ferrer Deheza y luego Borda, Krieger Vasena y Caballero. La toma de conciencia de Córdoba, de carácter progresivo pero elocuente, es bastante anterior al régimen de Onganía. Pero se expresa con mayor fuerza a partir de julio de 1966.

La reivindicación de los derechos humanos, proceda de donde proceda, en particular de las Encíclicas Papales desde Juan XXIII, encuentran en nosotros una extraordinaria receptividad y así se divulgan especialmente en la juventud y en los Sindicatos. Si hay receptividad es que hay comprensión, y la comprensión deriva en entusiasmo, en fe y en disposición al trabajo, al esfuerzo e incluso al sacrificio para consumar los ideales que ya tienen vigencia en el ámbito universal.

Para reducir la cuestión a sus aspectos más cercanos, las grandes luchas previas al Cordobazo amanecen antes de los dos meses de la usurpación del poder por parte de Onganía. Y éstas, tanto como las que posteriormente se plantearon ya que siguen en vigencia, bajo distintas características, obedecen a la toma de conciencia de la necesidad de liberación que es el patrimonio principal de Córdoba dentro del panorama nacional.

 

LOS PRINCIPALES E INMEDIATOS ANTECEDENTES

A mediados del mes de agosto de 1966 nuestra Organización Sindical emitió una Declaración en carácter de “Solicitada” cuyo título fue: “Signos negativos”. Fue la primera posición sindical en Córdoba contra la serie de medidas de neto corte represivo que implantaba la Dictadura. Esa declaración tuvo amplia repercusión, no sólo local sino nacional y podríamos decir que prácticamente inauguró la posición rebelde contra la política de Onganía y su equipo.

La muerte de Santiago Pampillón a manos del aparato represivo, puso en evidencia la histórica resistencia estudiantil. Nadie podrá olvidar las luchas y manifestaciones de protesta de todas las agrupaciones, las huelgas de hambre y el propio paro de una hora del movimiento obrero cordobés en solidaridad con los compañeros universitarios. Tuve el honor de integrar una Delegación Sindical de la CGT de Córdoba que acudió a Mendoza al sepelio de Santiago Pampillón. Allí discutimos los cordobeses con Gerónimo Izzeta que se encontraba casualmente y le increpamos la pasividad de la CGT Nacional. Al mismo tiempo que se manifestaba el ascenso del espíritu de lucha de las bases sindicales y estudiantiles contra el régimen, los jerarcas del sindicalismo nacional iban justificando -en actitudes- su posterior proclamación a todos los vientos de la “filosofía participacionista”.

Tanto como la represión crecía también la resistencia aumentaba. Una manifestación incidental revelaba las distintas formas del repudio al régimen y a sus cómplices. En Córdoba circuló profusamente una hoja impresa que reproducía a Francisco Prado, participando del Festival del Folklore en Cosquín, en enero de 1967, mientras era avasallado el Sindicato de Portuarios, despedazado su convenio colectivo de trabajo y despedidos sus dirigentes y militantes más esforzados. Prado era Secretario General de la CGT Nacional. Esas hojas circularon por todo Córdoba y la gente evidenciaba su condena ante la claudicante actitud.

En el mismo mes de febrero de 1967 y en función del Paro Nacional resuelto para el primero de marzo de dicho año, en esta ciudad se realizaron grandes manifestaciones obreras.

El diario Córdoba reprodujo varias fotografías de los actos y una en particular de la represión, donde constó mi detención junto con varios compañeros de la columna de Luz y Fuerza. Fue un plan de lucha de alcance nacional, frustrado por el incipiente participacionismo y dialoguismo que terminó una vez más confiando, según expresiones del propio Francisco Prado, en el nuevo ministro Krieger Vasena, porque según él: “Habría cambiado y su gestión podría ser útil a los trabajadores”. Pese a esto, la posición de casi todos los sectores populares, especialmente de Córdoba, conminaba a continuar la lucha.

Quiero transcribir una frase de un documento sindical del 23 de febrero de 1967, por su carácter premonitorio del “Cordobazo”. Decía así: “La historia grande está jalonada de hitos como el que ayer fuera protagonizado por el movimiento obrero de Córdoba, en los talleres y fábricas, en las calles de nuestra ciudad. Porque fue la de ayer una jornada escrita con rasgos vigorosos y expresiones estentóreas que desbordaron los lindes habituales y se prolongaron luego en los grafismos de la prensa y de la televisión, en la retina y en el ánimo de los millares de protagonistas y espectadores que vivieron las secuencias del plan de acción desplegado por la CGT y gremios confederados de Córdoba. Fue una jornada lúcida y comprometida que nos acerca un poco más a la definición crucial que forzosamente tiene que producirse por imperio de la situación a que ha sido arrastrado el pueblo argentino, y sobre la que los trabajadores tenemos adoptada una posición clara, concreta e irreductible”.

La represión que siguió al paro del primero de marzo de 1967 y la desastrosa conducción de la CGT Nacional produjo un notorio vacío que estuvo signado fundamentalmente por la oposición cada vez más abierta entre las bases sindicales y dirigentes vinculados a ellas y el participacionismo entreguista anidado en la sede de Azopardo en la Capital Federal.

Las bases demandaban un nuevo Plan de Acción. En Tucumán el ataque a los derechos de los trabajadores iba en aumento. En octubre de 1967 la Delegación de Córdoba en el Congreso de la Federación de Luz y Fuerza reclamaba ese Plan de Acción, inspirada en las propias demandas vigentes en nuestra ciudad y denunciaba los hechos más alarmantes que estaban sucediendo.

La preocupación de los dirigentes nacionales se centraba exclusivamente en normalizar la CGT en ese entonces en manos de la Comisión Delegada. ¿De qué teníamos los cordobeses clara conciencia a fines de 1967? ¿Cuál era nuestra denuncia? ¿Cuál era nuestra posición?

En apretada síntesis expresábamos: Bajo el lema de modernización y transformación el gobierno planteó un plan económico, cuya base filosófico-política se asentó aparentemente en el más ortodoxo y crudo liberalismo, en la resurrección del “dejar hacer, dejar pasar”, en la vigencia de un libre empresismo a ultranza, que provocaría la estabilidad y la multiplicación de los bienes económicos del país. Sin embargo esta declamada libertad económica no es sino un esquema destinado sustancialmente a someter al país integrándolo a la crisis del sistema capitalista monopolista como elemento compensador del deterioro cada vez más pronunciado del mismo.

Más adelante señalábamos: “Ya desde hace tiempo en todas las naciones del mundo ha concluido la etapa del liberalismo que aquí se pregona. Las potencias industriales practican un crudo dirigismo económico; en el sistema interno protegiendo su mercado productor e incluso consumidor por vía de las barreras aduaneras y otros dispositivos complementarios; en el aspecto externo creando organismos internacionales supeditados a ellas que imponen la política de la libre penetración y de la libre explotación de los pueblos subdesarrollados por los monopolios que actúan desde las grandes metrópolis. Esta libertad económica impuesta y dirigida desde afuera, especialmente desde las concentraciones monopolistas norteamericanas a la par de favorecer desmesuradamente a las mismas y a su país de origen, provocan en El Cordobazo 39 Argentina la agudización de la crisis y la profundización de los efectos recesivos”.

En los pronunciamientos sobre los aspectos económicos se concluía: “Lo que se pretende realmente es quebrar a la industria nacional y dejar el mercado de consumo a merced de los monopolios. Así lo ha expresado genéricamente la Confederación de la Industria al referirse que esta política de transferencias formales y reales es en el más benigno de los juicios, un mal signo. En lo que hace a las empresas del Estado la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Sociedades Anónimas, confirma crudamente la programática oficial de entrega del patrimonio estatal y de la conducción básica y fundamental de la economía a los intereses extranjeros. Nadie duda ya que el plan trazado es contrario a un auténtico desarrollo, atenta contra el nivel de vida de la población, sirve a los grupos de la reacción y del privilegio, compromete el porvenir del país y lesiona la soberanía nacional”.

En las cuestiones sociales se denunciaba “el aumento de todos los precios de los artículos de uso y de consumo, agotando la capacidad adquisitiva de las remuneraciones. El incremento de la desocupación. La paralización de la Comisión del Salario Vital, Mínimo y Móvil. La imposición del arbitraje obligatorio para los diferendos laborales. La ley de represión de los conflictos sindicales. La intervención a Sindicatos, el retiro o suspensión de personerías gremiales. La eliminación o restricción de las representaciones sindicales en la Empresa del Estado, incluidos los organismos de previsión social. La violación de los contratos colectivos de trabajo. La ley de congelación de salarios. La modificación de la ley de indemnizaciones por despido. El aumento de la edad para acogerse a la jubilación y la eliminación de las compensaciones por años de servicio”.

Como últimos detalles de las denuncias contra la reaccionaria política que se llevaba adelante se señalaba: “Simultáneamente el Gobierno pretende tener un consenso tácito de la opinión pública, pero no abre vías de ninguna naturaleza para probar con la expresión del pueblo si ello es cierto o no, mientras justifica tamaño despropósito con la supuestamente perjudicial de enfrentar a un debate político al país. Con la lógica perseverancia de sus propósitos retrógrados el Gobierno aprueba la Ley de Defensa Civil que militariza a toda la población a partir de los 14 años de edad, bajo el pretexto de asegurar el frente interno, pero con la finalidad de reprimir toda legítima defensa de los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores. Más adelante dicta la denominada ley de represión al comunismo, que engloba a todas las personas o instituciones que protesten o lleven adelante una acción para proteger sus derechos. Supera el cuadro represivo macartista dejando al Servicio de Informaciones del Estado la calificación de toda persona que tenga “motivaciones ideológicas comunistas”, añadiendo un régimen punitivo que llega hasta los nueve años de prisión. Intervienen las Universidades Nacionales, anula la participación de la juventud estudiosa argentina en la vida de las mismas, proyecta una reglamentación limitacionista y disuelve los Centros de Organización Estudiantiles. Viola el secreto de la correspondencia cual modernos inquisidores celosos de toda opinión adversa a la dogmática oficial. En el ámbito internacional propuso, felizmente rechazada, la institucionalización de la Junta Interamericana de Defensa, cual moderno gendarme de los Pueblos de América Latina que bregan por su emancipación integral, a fin de mantenerlos en el subdesarrollo, en el estancamiento y en la dependencia neocolonial”.

Allí se realizaron denuncias que si bien eran conocidas por todos, no todos las realizaban. Eran las delegaciones cordobesas por lo general las que sustentaban estos planteamientos en todos los ámbitos.

En Córdoba se expresó poco tiempo después una resolución de la CGT local que declaró persona no grata al Presidente Onganía, y eso trasuntaba el creciente desafío al régimen autocrático, no cuestionado a nivel masivo con tanto vigor como se daba en Córdoba.

 

La rebelión de las bases sindicales

La Comisión Delegada de la CGT Nacional, intentó por todos los medios la construcción de un Congreso adicto a las teorías del participacionismo, que era hacerse eco de toda la política del Gobierno y lograr la participación en el proceso. Una renuncia clara a las reivindicaciones obreras y populares que merecía una repulsa general.

El dirigentismo de los jerarcas de las organizaciones nacionales, luego de prolijos cortejos de delegados, al estilo de los viejos comités de la política criolla de la Década Infame, resolvió la convocatoria a un Congreso Nacional para la normalización de la Confederación General del Trabajo.

Llegó a tanto la podredumbre de los dirigentes participacionistas, que sostenían que en ese Congreso no podían participar las Organizaciones que estaban intervenidas, entre ellas la de más caudal de afiliados o sea la Unión Ferroviaria, además de los trabajadores portuarios, de prensa, químicos, del azúcar, etc. Querían hacer un Congreso con los que habían tolerado la Dictadura y sancionar a su vez con tal exclusión a los que habían luchado, habían sido intervenidos y eran perseguidos por los violadores de todos los derechos sindicales.

Todos quienes continuaban fíeles a los principios sindicales, incluso los sindicatos intervenidos designaron delegados a tal Congreso, comprometiendo a quienes estaban con la Dictadura a que en el propio Congreso los inhibieran de actuar. El 28, 29 y 30 de marzo comenzó el Congreso. Los dirigentes que coincidían con Onganía, no tuvieron el valor de acudir a impugnar a quienes querían excluir desde las bambalinas. El Congreso se realizó con todas las organizaciones combativas, incluidas las intervenidas, y con poco más de la mitad de los delegados suficientes para el quórum se proclamó la lucha contra la Dictadura y el desconocimiento a todos los jerarcas del participacionismo. De allí nació la que fue denominada CGT de los Argentinos, encabezada por Raimundo Ongaro.

Las bases sindicales repudiaban toda la política de conciliación vergonzosa y una ola de manifestaciones, de actos, todos organizados por los sindicatos de la CGT de los Argentinos, cubrió una verdadera celebración del 1° de Mayo de 1968.

En Córdoba más de cinco mil personas concurrieron al local del Córdoba Sport Club, en el que juntamente con Ongaro hice uso de la palabra denunciando una vez más, ratificando lo que veníamos señalando desde 1966, que la Dictadura hundía al país.

El 28 de junio de ese mismo año la CGT de Córdoba programó un acto frente al local de la misma, en repudio al Segundo Aniversario de la Dictadura. La represión, como lo hacía repetidas veces, descargó todo su aparato y se contabilizaron trescientos veintidós presos entre los manifestantes. El movimiento obrero, el estudiantado, los sectores populares pugnaban por expresar su protesta en la calle y sucesivamente eran reprimidos. Pero no descansábamos. Algunos ya sostenían que no era posible programar actos, ya que la Policía no los permitía y que la gente se cansaba. La mayoría sostuvo que no. No queríamos dejar de lado nuestro derecho a expresamos, a protestar, a exigir soluciones. Una y otra vez nos disolvían encarcelando a trabajadores y estudiantes.

En septiembre de 1968, la CGT y el Frente Estudiantil en Lucha programó una semana de Protesta en recordación de los Mártires Populares, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Santiago Pampillón.

Ya el Gobernador Caballero, que había suplantado a Ferrer Deheza, lanzaba la constitución de un Consejo Asesor, como forma perfeccionada del participacionismo como experiencia piloto para todo el país.

La Semana de los Mártires Populares fue violentamente reprimida. Cayó baleado el joven estudiante Aravena, que hoy aún se encuentra impedido físicamente en forma total, como producto de aquel alevoso ataque.

Los actos fueron disueltos. Se atacó a una manifestación encabezada por dirigentes sindicales, estudiantiles y Sacerdotes del Tercer Mundo, que provenían de una Misa por Santiago Pampillón. Se disolvieron los actos frente a la CGT. Se encarcelaron a varios militantes y representantes sindicales y estudiantiles que estuvieron casi un mes en Encausados.

A fines del mismo 1968, la CGT organizó otro acto que fue igualmente reprimido. Todos sentíamos una real indignación y la condena al régimen tomaba ribetes de furia. Nada era posible hacer. La represión se manifestaba en todo momento. El gobierno seguía su propaganda para el Consejo Asesor. La Federación de Luz y Fuerza suspendía a nuestro sindicato por estar adherido a la CGT de los Argentinos.

Los jerarcas sindicales habían realizado su propio Congreso, pero no tenían ninguna vigencia en las bases. En Córdoba eran abiertamente repudiados por la Clase Trabajadora.

Mientras en todos los órdenes la política de Onganía seguía consolidándose en el sentido de la fuerza y la opresión.

Mientras por otra parte, en el pueblo crecía la rebelión contra tanto estado de injusticia, de desconocimiento de los Derechos Humanos. A fines de 1968, se cumplió el 20° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Luz y Fuerza realizó algunas conferencias sobre el particular. Qué cotejo más dramático se realizaba entre el contenido de esta declaración que coronó el final de la segunda guerra mundial y el régimen que imperaba en Argentina. Parecía que tantos sacrificios, tantas vidas, por el respeto a los derechos del hombre, hubieran sido inútiles.

 

1969: EL AÑO DEL CORDOBAZO

Hemos reseñado los males del régimen a escala nacional y hemos particularizado las posiciones de Córdoba por ser las más relevantes contra la Dictadura en el orden nacional.

Ya también Hilda Guerrero de Molina, mártir obrera de Tucumán engrosaba las filas de quienes habían caído defendiendo sus ideales, enfrentando al régimen de Onganía.

El régimen comunitario era publicitado desde todos los ángulos del equipo gobernante. Córdoba se había convertido en la experiencia piloto y el Dr. Caballero había constituido su Consejo Asesor que sería convalidado con bombos y platillos en la Reunión de Gobernadores de Alta Gracia. Allí llegó Onganía en el mismo automóvil y en la misma posición ideológica y con los mismos propósitos de Caballero.

Antes habíamos redactado un importante documento. Un documento que se denominaba Declaración de Córdoba y que se dio a publicidad el 21 de marzo de 1969. Dos meses y días antes del Cordobazo. En él reseñábamos los problemas principales de orden local que sumados a los de orden nacional y en función a la toma de conciencia del pueblo de Córdoba sobre la validez de sus derechos, podríamos decir que encuadraron la heroica reacción popular del Cordobazo.

En la introducción se decía; “Nuestra Provincia soporta un descalabro gubernativo, una manifiesta inoperancia en los más altos niveles jerárquicos oficiales, una ineptitud generalizada en la conducción de la cosa pública. Paralelamente a esta ineficacia se destaca un oscuro y torpe manejo de los instrumentos del poder, para favorecer a los círculos del privilegio económico y financiero, para exaccionar los modestos recursos monetarios de la población, para burlar la auténtica representatividad popular mediante el fraude neocorporativista, para manipular desvergonzadamente a algunos miembros de la justicia, intentando abiertamente ponerlos al servicio de la tolerancia cómplice hacia el crimen de algún conspicuo allegado al régimen”.

“No se recuerda que nuestra provincia haya soportado tamañas iniquidades públicas. Nunca el pueblo cordobés contempló un ejercicio sensual del poder usurpado con la impunidad que se manifiesta, y con el visto bueno de un Poder Central que en muchos casos lo pone como ejemplo de experiencia a proyectarse en toda la nación”.

“Esta situación insoportable en todos los órdenes, obliga a la clase trabajadora cordobesa a repudiar públicamente al gobierno local, a corresponsabilizar a la Dictadura de Onganía de todos sus actos y a actuar cada vez más unida y enérgicamente para lograr la instauración del ejercicio pleno de los derechos y garantías que pertenecen inalienablemente a los trabajadores y ciudadanos, y a la práctica de la función gubernativa en un plano de dignidad y de real interpretación de las aspiraciones del Pueblo”.

Señalábamos y no lo hacíamos nosotros por una elucubración al margen de las posiciones populares, sino como una expresión auténtica que palpitaba en toda la población que: “Durante bastante tiempo el Gobierno de Córdoba trabajó intensa y solapadamente, para implementar el denominado Consejo Asesor Económico Social. Sus fundamentos se basaron en el supuesto interés por consultar sectores representativos de la comunidad y darles participación en el análisis y programa de los actos gubernativos”.

Luego se indicaba: “Asimismo se pretende remedar el engendro del Consejo Asesor, con los Consejos Económico-Sociales de vigencia positiva en algunos países del mundo estructurados políticamente sobre la base de la voluntad soberana del Pueblo”.

Y por último, luego de otras consideraciones: “El Consejo Asesor procura la domesticación de la sociedad, su estratificación definitiva y si hoy se viste con los ropajes de una aparente inocencia, con el tiempo todos deberán lamentar su consolidación como aparato de poder omnipotente, sin apelaciones, en el que se fundamentará y basará el régimen para implantar un sistema de vida repudiado por la historia y con el cual se identificó con su saludo romano el otrora joven camisa negra, hoy Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero”.

Sobre el caso Valinotto, se señalaba, “la opinión pública cordobesa y también la nacional observan con estupor cómo un Juez de Córdoba dispuso la libertad de un criminal basándose en el testimonio, denominado “de abono” del Ministro de Gobierno, Dr. Luis E. Martínez Golletti, y del Vocal del Superior Tribunal de Justicia Dr. Pedro Angel Spina”.

Y culminaba el análisis sobre este tema: “El Sr. Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero, ante la renuncia verbal de su Ministro de Gobierno, Dr. Martínez Golletti, resolvió, rechazarla ratificándole su confianza”.

Sobre los impuestos de orden local recalcábamos: “Los centros vecinales de Córdoba, integrados en su mayoría por trabajadores, han denunciado el asalto fiscal de que son objeto, han protestado, han señalado la ilegalidad de las medidas tributarias, pero el gobierno ha permanecido incólume, ofreciendo una transitoria y demagógica rebaja que no altera la situación de fondo y que ha determinado la resistencia al pago, como único camino para hacerse escuchar, aunque el gobierno sigue y seguirá sordo a los reclamos del pueblo, embebido en su absolutismo y cegado por su tortuoso designio político”. Sobre los problemas laborales se daba el caso de las “quitas zonales” que afectaba fundamentalmente al gremio metalúrgico. La anulación de la Ley del Sábado Inglés, que había sancionado en el año 1932 y que rebajaba en un 9,1% los salarios mensuales de los trabajadores. El Departamento Provincial de Trabajo resultaba totalmente inoperante. Se distinguía que “Córdoba es, a no dudarlo, el paraíso de los recibos en blanco, que sirven para robar de los ya magros salarios de los trabajadores, partes sustanciales y crear la inseguridad en la permanencia de su empleo”. Por otra parte se dispuso el cierre de una serie de escuelas nocturnas de capacitación a la que concurrían los trabajadores, con el fundamento de que se habían agotado las instancias para que los mencionados establecimientos pasaran a formar parte del organigrama secundario provincial”.

Las tropelías de la denominada “Brigada Fantasma”, también enardecieron al pueblo de Córdoba. Decíamos sobre el particular: “Todo el país conoce ya el increíble episodio de la “Brigada Fantasma”, denominada así por sus oscuras andanzas no en resguardo de la seguridad pública, sino atentando contra la misma.

Intimidando a gente inocente, persiguiendo a supuestos delincuentes y extorsionando a los detenidos”. Se concluía sobre este punto: “También el episodio de la El Cordobazo 47 “Brigada Fantasma”, por más que se haya dispuesto su disolución y la detención de los “policías” que la integraban, no fue descubierta por la preocupación o la diligencia de los funcionarios del gobierno. Se conoció y se investigó por las denuncias periodísticas que constituye hoy el único medio que tiene el pueblo para defenderse de alguna manera de los atropellos a que es sometido por un Gobierno, que inexorablemente “será juzgado como el más nefasto para los derechos de toda la población de Córdoba”.

Para no extenderse más sobre este extenso documente señalaré una frase más: “Una ínfima minoría, los dedos de una mano sobran para contarlos, de ‘dirigentes’ sindicales, apoya el régimen cordobés. No es así sin embargo en el orden nacional.

La asistencia de más de cuarenta jerarcas gremiales a una entrevista con Onganía ha demostrado que el espíritu de lucha de los trabajadores y del pueblo, tienen un fuerte contingente de desertores, sumados a la programática del régimen: política de sometimiento económico, de opresión social, de oscurantismo cultural y de mordaza cívica, sojuzgando a todos los argentinos que quieren un país en el cual se operen fundamentales transformaciones que posibiliten un inmediato porvenir donde impere la justicia social; donde se produzca la independencia económica, liberando a la patria de la penetración y dominio monopolice e imperialista; donde se materialice la soberanía política sobre la base de la libre voluntad popular y donde la democracia integral se practique sin ningún tipo de proscripciones e inhabilitaciones para todos los argentinos”.

Cubríamos el final exhortando a la unidad, a la acción común reivindicativa de todas las Organizaciones Sindicales para la prosecución de la lucha en defensa de nuestros derechos.

 

ESTALLA LA CALDERA

Los trabajadores metalúrgicos, los trabajadores del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 1° de mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencia de empresas, respectivamente. Los obreros mecánicos realizan una Asamblea y a la salida al ser reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de mayo. Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sin número de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y de los centros vecinales se suman.

Se paraliza totalmente la ciudad el día 16 de mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El Gobierno reprime.

En otros lugares del país, estallan conflictos estudiantiles por las privatizaciones de los comedores universitarios.

En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral y ese hecho tiene honda repercusión en toda la población de Córdoba. Se dispone el cierre de la Universidad. Todas las agrupaciones estudiantiles protestan y preparan actos y manifestaciones. Se trabaja de común acuerdo con la CGT.

El día 18, es asesinado en Rosario el estudiante Adolfo Ramón Bello. Realizamos con los estudiantes y los Sacerdotes del Tercer Mundo una marcha de silencio en homenaje a los caídos.

El día 20 de mayo, fui detenido e incomunicado en el Departamento de Policía “en averiguación de antecedentes”. Recupero la libertad al día siguiente.

El día 21, se concreta un paro general de estudiantes. Una serie de comunicados del movimiento obrero lo apoyan. En Rosario cae una víctima más. El estudiante y aprendiz de metalúrgico Norberto Blanco, es asesinado en Rosario. Se instalan Consejos de Guerra.

El día 22 de mayo, los estudiantes de la Universidad Católica se declaran en estado de asamblea y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil.

El día 23 de mayo, es ocupado el Barrio Clínicas por los Estudiantes. Es gravemente herido el estudiante Héctor Crusta de un balazo por la Policía. Se producen fogatas y choques. La Policía es contundente, y los choques se hacen cada vez más graves.

El día 25 de mayo, hablo en la Universidad Católica de Córdoba y hago una severa crítica y condena a los sangrientos atropellos de la Policía y de los arbitrarios procedimientos del Consejo de Guerra en Rosario.

El día 26 de mayo, el movimiento obrero de Córdoba, por medio de los dos plenarios realizados, resuelve un paro general de actividades de 37 horas a partir de las 11 horas del 29 de mayo y con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta. Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de ambas CGT.

Todo se prepara para el gran paro. La indignación es pública, notoria y elocuente en todos los estratos de la población.

No hay espontaneísmo. Ni improvisación. Ni grupos extraños a las resoluciones adoptadas. Los Sindicatos organizan y los estudiantes también. Se fijan los lugares de concentración. Como se realizaran las marchas. La gran concentración se llevará adelante, frente al local de la CGT en la calle Vélez Sarsfield 137.

Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad en los días previos. Se suceden las Asambleas de los Sindicatos y de los estudiantes que apoyan el paro y la protesta.

El día 29 de mayo amanece tenso. Algunos sindicatos comienzan a abandonar las fábricas antes de las 11 horas. A esa hora el Gobierno dispone que el transporte abandone el casco céntrico. Los trabajadores de Luz y Fuerza de la Administración Central pretenden organizar un acto a la altura de Rioja y General Paz y son atacados con bombas de gases. Es una vez más la represión en marcha. La represión indiscriminada. La prohibición violenta del derecho de reunión, de expresión, de protesta.

Mientras tanto, las columnas de los trabajadores de las fábricas de la industria automotriz van llegando a la ciudad. Son todas atacadas y se intenta dispersarlas.

El comercio cierra sus puertas y las calles se van llenando de gente. Corre la noticia de la muerte de un compañero, era Máximo Mena del Sindicato de Mecánicos. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el Pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles, que luchan enardecidas. Todos ayudan. El apoyo total de toda la población se da tanto en el centro como en los barrios.

Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles contra tantas prohibiciones que se plantearon. Nada de tutelas, ni de los usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas. El saldo de la batalla de Córdoba -El Cordobazo- es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un Pueblo florecen y marcan una página en la historia Argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.

En las fogatas callejeras arde el entreguismo, con la luz, el calor y la fuerza del trabajo y de la juventud, de jóvenes y viejos, de hombres y mujeres. Ese fuego que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares ya no se apagará jamás.

En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Años de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano.

 

Agustín Tosco, junio de 1970

 

(*) En  http://perio.unlp.edu.ar/catedras/system/files/historia_ xx_2013_agustin-tosco-cordobazo.pdf  (consultado 14 abril 2019).

 

 


 

 

“ÉPICA Y REVERSO DE UN PROCESO”  / ENTREVISTA A LUCIO GARZÓN MACEDA

Villa Allende, Córdoba, 2009.

Conversaciones con el periodista Jorge Oscar Martínez

Fragmento escaneado del libro La CGT Córdoba. De La Falda al Cordobazo. Unión Obrera Gráfica Cordobesa, Talleres Gráficos de la Cooperativa de Trabajo Aerograf (Empresa recuperada por sus trabajadores), 2ª. edición, Córdoba 2014 (pág. 36-40).

 

 

    

 

 

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